Exactamente un año me duró la felicidad. Francamente lo malo de ser mujer se concentra en un solo problema: la menstruación. Fijo, fijo que cada 28 días llega “la roja” a fregar la paz y tranquilidad rutinaria, lo peor es que se anuncia una semana antes con dolores de espalda y nauseas incontenibles.
Un endometrioma en mi ovario derecho me dieron la alerta, el médico me dio la supuesta cura para esto… diariamente una píldora lograría destruir ese bultito en mi lado diestro. ![]()
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Este milagroso medicamento denominado Cerazet me dio los mejores doce meses de mi vida. “Si no duele que chorree” me dijo una amiga… francamente al principio fue así, hasta que dejó de caer y fui feliz.
Sin embargo, la felicidad terminó cuando otro médico me dijo que eso era “malísimo” y que la bolita, pese al año de tratamiento, podía servir para jugar “xaxes”, lo cual ameritaba una operación laparoscópica… “no te quedará cicatriz”, me dijo.
Seguí con mi negativa y me recetaron otros seis meses de Dixi 35… pero el milagro no continuó. Volvieron los dolores de espalda, cabeza, nauseas y demás… no me quejo por el gasto, pero sí por los dolores.
Disculpen el mal carácter y la poca paciencia, eso me pasa cuando tengo que conjugar el dolor y la rutina, es muy difícil vivir con esa combinación de retorcijones y sueño.
Ya que otra vez me devolvieron a la “femineidad”, por lo menos, que no duela pues… cúrenme de una vez!!!!