¿Nunca les ha pasado que el sueño los ha vencido durante el “placentero” viaje en el transporte público? Pues bueno, en eso, soy una experta.
Tengo predilección por sentarme al lado del chofer y colocarme el cinturón de seguridad. Esa es la única forma segura de viajar cómodamente y a pierna suelta, robándole unos cuantos minutos de sueño al día laboral.
Sin embargo, no siempre tengo ese privilegio. Por lo general debo adaptarme al asiento que se me ofrezca… o me gane a codazo limpio por puesta de bolsa. Dentro de esta eventualidad tengo mi sitio favorito al lado de la ventana.
Esa complicidad que logra mi cabeza en su constante roce contra el vidrio durante mi completo estado de inconsciencia, es realmente reconfortante.
No sé cuánto duran los minutos de relax, nunca he podido tomar el tiempo pues realmente no estoy presente. Sólo sé que entre paradero y paradero pierdo peligrosamente el sentido, con riesgo de pasar mi destino final sin percatarme del hecho.
Un ejemplo. Por la avenida Javier Prado, en el tramo Rivera Navarrete y San Luis, puedo dormir y despertar hasta cuatro veces. El tiempo del recorrido durante la caótica “hora punta”: 15 minutos.
No lo dude, boca abierta, baba y hasta ronquido pueden servir de descanso y, como valor agregado, diversión para los demás pasajeros.
Secreto para un recorrido sin contratiempos: Si gusta viajar con la ventana abierta -para la buena ventilación- use audífonos para evitar que le entre aire a los oídos. Use gafas para evitar que le entre alguna cosa a los ojos y además disimule el estado de somnolencia que lo atrapa.
Recomendaciones finales: tenga su pasaje en el bolsillo para no pasar roche cuando el cobrador lo despierte, abrace pertenencias o colóquelas muy cerca a su cuerpo y, si puede, pida que le pasen la voz en su paradero.
Firma: Ronquido Profundo.
Y si choca tu crees que ese cinturón servirá??? cuidado con la Tolerancia Cero “Querida Amiga” jajaja http://milnovias.worpress.com